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Marzo 26, 2017

La masturbación en público y su impunidad en Cuba


Cienfuegos

Adriel Reyes
Actualmente aparecen en los parques, escuelas, playas, cines, oscuras calles y hasta los puedes encontrar pedaleando bicicletas.

El tema de la masturbación pública aunque no es nuevo sigue siendo un problema en Cuba, donde víctimas, activistas y abogados se quejan de que débiles o inexistentes leyes han garantizado la impunidad de los que suelen satisfacer su sexualidad en plena calle.

El caso más antiguo del que se tiene noticia se registró en 1881. Los infractores de entonces se reunían en la Fuente de la India, o la Noble Habana, que representa a la india habanera, una mítica figura. La tradición continúa y se ha expandido por toda la isla.

Los contemporáneos aparecen en los parques, escuelas, playas, cines, oscuras calles y hasta los puedes encontrar pedaleando bicicletas. Incluso pueden ser “habituales” de un sitio, como los cines, donde en ocasiones se ponían las fotos de los infractores para no venderles entradas. El Cine Chaplin sirvió de refugio a muchos de estos, como destacó en una crónica Orlando Luis Pardo en Penúltimos Días.

Las mujeres son, casi siempre, el blanco de esas agresiones. “Hace un mes veníamos mi mamá, mi hermana y yo por la zona de hospital que es muy oscura y venía uno (masturbándose) ahí a la cara (…) ayer otra vez salí con mi mamá del hospital de madrugada que está muy malita (de salud) y me decía ‘por ahí no’. Dimos una vuelta larguísima porque aquí esto de los ‘pajizos’ es terrible”, contó Julia Rosa Pina, de Granma, al periodista Adriel Reyes.

El tema llegó a los medios esta semana. “¿Hasta cuándo la masturbación pública en Cuba?”, cuestionó el periódico 5 de Septiembre de Cienfuegos, quien le llevó a su versión digital e impresa (semanal).

El medio explica que las víctimas no suelen denunciar estos hechos, en parte por la impunidad que existe. “¿Qué consiguen de hacerlo? ¿Sancionan con fuerza las leyes cubanas estos casos de vejación sexual?”, vuelve a cuestionar el diario cienfueguero.

Pina, que teme a este tipo de “ataque”, dijo que actúan impunemente. “No son personas que controla el gobierno porque no es algo que les afecte pero sí hay bastante (…) no se toma ninguna medida con estas personas”.

“las leyes son bastante benevolentes porque sino ya se hubiera eliminado un por ciento (…) y al contrario aumentan más los cuentos y los cuentos entre la población”, dijo Julia Herrera, de La Habana.

Los que incurren en el delito, tipificado como “ofensa al pudor o las buenas costumbres con exhibiciones impúdicas”, solo deben pagar una multa de 40 pesos, según el Decreto 141. La legislación, con el título de “Contravenciones de las regulaciones del Orden Interior”, en el capítulo 1, incisos o y p, aclara que quien (o) “toque o acaricie lascivamente a otra persona sin su consentimiento” será multado con 40 pesos; (casi un dólar con 50 centavos) y el que (p) “ofenda las buenas costumbres con exhibiciones impúdicas”, tendrá igual multa.

Pero el rescabuchador tiene que pagar 60 pesos, 20 más, si es sorprendido, según el incisio (r) que castiga al que sea “sorprendido mirando hacia el interior de las viviendas por huecos, postigos, lucetas o rendijas”.

El Código Penal, en el Título XI, sección cuarta, castiga con tres meses a un año al que “ofenda el pudor o las buenas costumbres con exhibiciones impúdicas”. No existen especificaciones que definan, por ejemplo, el límite o alcance de lo impúdico. “La multa (…) es casi como pagar una patente para masturbarse en la calle”, dijo el medio de Cienfuegos.

El abogado Roberto de Jesús Quiñones, de Gunatánamo, dijo a Radio Martí que para abordar el problema es preciso responder: “¿Quiénes serían los sujetos que harían esto? (O) un perturbado mental que necesita un tratamiento y seguramente internamiento o un descarado, un antisocial”.

“Ese seguimiento aquí no existe”, dijo Quiñones. “Eso de (imponer) multas es sumamente benigno”, agregó.

El cine abordó el tema el documental “Mírame mi amor”, de Marilyn Solaya. Fue exhibido una única vez en el 2002, pese al reclamo de activistas contra la violencia de género.

“Tenemos que denunciar el problema, no para escandalizar, sino para buscar que las leyes sean más eficaces y aplicarlas, para poder proteger a la población femenina de este tipo de agresión”, dijo en el 2013 Julio César González Pagés, coordinador general de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades.

En las crónicas sobre las penurias del transporte cubano, el periodista Iván García hizo referencia en dos ocasiones sobre el tema. Una en el 2015 para Diario Las Américas y más reciente en febrero del 2017 en HispanoPost.

Un corto sobre los masturbadores públicos se presentó en la Tercera Jornada Cuba de Estudios de la Masculinidades, donde jóvenes cubanas denunciaron los casos que han tenido que afrontar en parques y calles de la isla. “No es normal que alguien ande por la calle con ese tipo de tarea”, dijo una de las entrevistadas y otra afirma que ya “es como un hábito”.

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